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AMBIENTACIÓN.
La guerra ha transformado a Norteamérica en el país de Panem, dividido en doce distritos controlados por el tiránico Capitolio. Los Juegos del Hambre obligan a dos jóvenes de cada distrito a luchar por su vida en un espectáculo televisado con único vencedor.

Tras los suicidios de algunos tributos en las últimas ediciones de juegos, los distritos se han comenzado a organizar para una rebelión contra el capitolio. Los cabecillas de la revolución reparten el boletín rebelde, un folleto anónimo que apuesta por la revolución, y en el distrito 13 las fuerzas del ejército se preparan para una guerra inminente. Sin embargo, en el Capitolio, donde todavía persiste la emoción de los recién terminados 79 Juegos del Hambre, extreman las medidas de seguridad y jugarán todas sus cartas para que los rebeldes no se salgan con la suya.
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Los Juegos del Hambre: VENGANZA (continuación Sinsajo)

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Los Juegos del Hambre: VENGANZA (continuación Sinsajo)

Mensaje por Hunter K. Linus el Miér 04 Jul 2012, 11:39

Bueno, como no quedé conforme con el final de Sinsajo, pues decidí hacer una continuación. Lo primero si NO has leído SINSAJO, será mejor que no sigas. Si lo has leído, te agradezco que sigas leyendo.

Supongo que he cambiado un poco la edad de los niños, todo ocurre 16 años despues de los 74º juegos del hambre, y para que no fueran tan viejos Peeta y Katniss pues he puesto que la niña tiene 13 y el niño 11, espero que eso no importe mucho. Asi que la edad de Peeta y Katniss seria de 32-33 años Smile
Pd: los capítulos son un poco largos xD Se aceptan impresiones buenas y malas. Espero que os guste.

Introducción:
Katniss y Peeta sobrevivieron dos veces a los Juegos así como a la guerra que acabó con la opresión. Después de tantas vivencias y de 16 años juntos, teniendo dos hijos en común, parece que nada puede ir mal, que lo Juegos acabaron de verdad y que están a salvo, pero, ¿hasta cuándo durará la paz? Resulta raro que después de todo nadie tenga sed de venganza. ¿Podrá Katniss estar segura de que ya no es más el Sinsajo? ¿ O tendrá que volver a retomar el papel que un día la hizo el símbolo de la rebelión?

CAPITULO 1

Han pasado 16 años desde los Septuagésimo Cuartos Juegos del Hambre, donde participé, y después de desafiar al Capitolio, me coroné vencedora. Pero en todos estos años nada ha hecho cambiar todo lo que hice, nada puede remediar las vidas que deje atrás, ni el sentimiento de culpa que arrastro en días como este. Sé que jamás seré capaz de olvidar un instante de la Arena, así como todas las personas que me ayudaron a ganar, que estuvieron conmigo en la rebelión un año después de los primeros Juegos de mi vida. Supongo que todo sería muy distinto de haber muerto en el Estadio. Miro a Peeta, que está sentado a mi lado, dibujando algo sobre un lienzo blanco. Él es el único que puede rescatarme de estos pensamientos tan abrumadores. Cuando me comienzo a hundir en estos recuerdos turbios corro en busca de él. Es encontrar su mirada serena y sus labios diciéndome que todo está bien lo que me devuelve de nuevo a la realidad, al presente.

-Ven aquí, Katniss- dice y me siento encima de él apoyando mi cabeza en su hombro.

Señala el jardín que tenemos delante, en nuestra casa de la Aldea de los Vencedores, y contemplo a nuestros hijos. Ella tiene 13 años, es morena como yo, pero ha heredado los ojos de su padre. Él es rubio y mis ojos están plasmados en su cara. Se llevan dos años de diferencia. Recuerdo cómo me costó llevarlos dentro, lo que suponía pensar en tenerlos, pero Peeta siempre estaba ahí para abrazarme y reconfortarme. Peeta. Él es todo cuanto tengo aparte de nuestros hijos. Él es mi fuerza, mi ayuda, mi protector. Cuando tengo miedo o siento que el mundo de los Juegos vuelve, él siempre encuentra las palabras necesarias para tranquilizarme. Ahora sé lo que siento por él, no como 15 años atrás, cuando mi corazón daba vueltas entre su nombre y Gale. De este último no sé nada desde hace años. Creo que sigue viviendo en el Distrito 2, pero tampoco estoy segura. Gale mató involuntariamente a mi hermana pequeña Prim, desde ese momento nunca he podido pensar en él como algo más que una amenaza. En cuanto a nuestro mentor Haymitch Abernathy, el mío y el de Peeta en los Juegos, lo único que puedo decir es que sigue bebiendo como siempre. Vive en la casa que hay enfrente de la nuestra. Sé mejor que nadie lo que para él han supuesto todos estos años como mentor de chicos que sabía que iban morir, pero por extraño que resulte, ama a mis hijos. Siempre les trae regalos cuando está sobrio y va al mercado, y siempre les está haciendo reír, gastándoles bromas, sonriendo cuando ellos lo hacen. Aunque no lo culpo de nada, son tan irresistibles.

-Creo que es hora de preparar la cena-le digo a Peeta.
-Vale, ve entrando tú. Yo me quedaré un rato más aquí con los niños.
-Está bien- sonrío y me levanto.

Antes de ir a la cocina me paso por el salón para echar más troncos al fuego y me detengo a observar una foto de mi madre y de mi hermana. Las echo mucho de menos. Mi madre está en el Capitolio, trabajando en un hospital y, según los rumores que me han llegado por medio de Effie Trinket, mi acompañante en los dos Juegos, está rehaciendo su vida amorosa. A ella tampoco la he visto en estos 16 años, y me gustaría ya que no conoce a sus nietos.

-¿Mamá?- pregunta Sarah.

Salgo del salón y voy directa a la cocina dónde sus ojos azul oscuro me esperan. Le acaricio la mejilla
y le beso en la frente. Saco de refrigerador zanahorias, cebollas, tomates, lechuga, remolachas y maíz. Luego, del congelador, rescato un trozo de carne de venado y unos filetes de cerdo.

-Pica la verdura y haz una ensalada- le digo a Sarah.
-Mamá, ¿puedo hacerte una pregunta?- dice mientras coge un cuchillo y comienza a cortar los tomates.
-Claro-respondo inocente a lo que viene después.
-Papá y tú no estáis casados, ¿verdad?
-Verdad- digo.

Hay un silencio que sólo puede indicar que está apunto de soltar una bomba, algo que seguro no quiero responder, algo que le he ocultado en todos estos años y que ahora no me tocará más remedio que revelar.

-Hoy en la escuela nos han enseñado unos videos de los Juegos del Hambre.

Y ahí está. El tema que tanto he evitado, que me he callado estos trece años de su vida, y que, por supuesto, he intentado olvidar, aunque con resultados negativos. Supongo que ha llegado la hora de sentarnos frente al fuego y contarle que pasó y qué hicimos. Alguna vez le dijimos algo al respecto, pero no se asemeja para nada a la historia completa.

-¿Qué has visto?- pregunto con algo de miedo.
-Poca cosa. Cómo os coronasteis vencedores en los primeros juegos, secuencias cortas de otros años, muy desagradables, por cierto; y, unas imágenes de ti vestida de novia. La profesora nos contó que os obligaron a comprometeros y que papá dijo que os casasteis en secreto.
-Es mentira, hay muchas cosas que no sabes, Sarah, y que supongo que algún día las tendrás que conocer. Pero si quieres saberlo tu padre también tiene que contártelo.
-¿Entonces tampoco estuviste embarazada en el Vasallaje?

Me río al recodar todas las mentiras que Peeta dijo en la entrevista de los segundos Juegos: nuestra boda, nuestro hijo...Realmente tuve que aparentar que era verdad, aunque sólo era una estrategia para conseguir patrocinadores y para que el Presidente Snow no la tomara con mi familia.

-Negativo-afirmo-tu padre trataba de salvarme la vida.
-Lo consiguió-dice alegre.

Echo la carne en la sartén y la tapo con una tapadera. Después cojo cuatro huevos y los dejo sobre la repisa. Me siento en una silla y observo cómo mi hija prepara una inmensa fuente de ensalada. Me recuerda a Peeta en muchos sentidos. Tiene ese efecto, ese don de habla que solo tiene él, y además es muy inteligente. Aparte ha heredado la vena artística de su padre y muchas veces compiten para ver quién logra el mejor retrato. Me entusiasma la belleza que desprenden sus ojos y la gracia con la que se mueve. Jaden, el niño,es más parecido a mí. Le encanta la música y siente una inmensa afición por el arco que está colgado en el salón. Algún día le enseñaré a cazar, actividad que no he dejado de hacer. Cuando tengo un día insoportable me escapo al bosque unas horas y siento la fuerza que me transmite la naturaleza. Sí, algún día lo llevaré conmigo y le enseñaré los trucos con los que sobreviví antes de los Juegos.

La carne ya está lista, al igual que los huevos y la ensalada. Mando a Sarah a que despeje la mesa del salón para colocar los platos. En unos minutos, atraídos por el olor a comida, entran Peeta y Jaden por la puerta, los dos sonrientes y mirándose con complicidad. Jaden ayuda a su hermana a colocar la mesa y Peeta se acerca a mí. Posa sus manos en mi cintura y me lleva hasta él. Nuestros cuerpos quedan pegados y siento su calor, su proximidad. Me besa en los labios con dulzura y se aparta poco a poco.

-Te quiero- susurra.

Le respondo con otro beso, este más largo que el anterior, más elaborado, y saboreo la menta que acaba de masticar. Sonrío cuando me aparto y escruto sus ojos. Me embriaga una sensación de comodidad y paz cada vez que tenemos un momento como este.

-Ha llegado el momento-anuncio algo temerosa- Sarah quiere respuestas.
-Las tendrá-dice- somos una familia, Katniss. Lo comprenderá- me besa la frente con delicadeza y me siento más segura.
-Creo que tampoco hay que hacerle esperar más a Jaden, puede que sea mejor decírselo a los dos.
-¿Cuándo? ¿Hoy?
-Que decidan ellos mismos-sentencio.

Nos sentamos a la mesa y degustamos los platos con mucho apetito. Mis hijos nunca han pasado hambre y supongo que no lo pasarán. Tenemos una sustanciosa paga del gobierno por los servicios prestados en la rebelión de la que yo misma fui el icono y en la que Peeta casi muere. Bueno, en realidad, Peeta ha estado apunto de morir muchas veces, tanto en los Juegos como después de ellos. De hecho, yo misma casi lo mato. Fue hace 16 años, en el punto culmine de la rebelión, cuando mi hermana todavía estaba viva. El Capitolio detuvo a Peeta después del tercer Vasallaje y lo secuestró. Evidentemente no fue un secuestro normal; le inyectaron grandes cantidades de veneno de rastrevíspula en la zona del cerebro encargada del miedo y esto provocó que cualquier recuerdo que tuviera de mí fuese modificado hasta tal punto que pensaba que era su enemiga, un peligro para él y para el resto del mundo. Intentó matarme cuando nos reencontramos después del Vasallaje, y luego hubo más ocasiones en las que luchaba contra él mismo para no hacerme daño. Le ha costado muchos años eliminar el veneno de su interior, años en los que se tenía que ir a dar una vuelta por miedo a no controlarse y matarme. Pero nunca me ha echo daño después de nuestro reencuentro, jamás desde que estamos juntos ha perdido el control y sé lo duro que ha sido. Volviendo al tema de como nos sustentamos, también he de decir que sigo cazando y vendiendo, o incluso regalando, las piezas en un nuevo mercado al que decidimos llamar Quemador, en recuerdo del primer mercado negro del Distrito 12. Peeta, por su parte, abrió una panadería y le dio trabajo a una joven pareja que llegó a la Veta hace unos 5 años. De vez en cuando se pasa por allí y hace pasteles con decoraciones preciosas, pero esto solo lo hace cuando yo me quedo en casa todo el día. Como muchas veces siento la necesidad de huir al bosque él se encarga de los niños las mayor parte del tiempo. Los cuatro, de alguna manera, entendemos que es lo que necesito, que en muchas ocasiones es lo mejor para todos y nunca, nunca se han quejado. Aún así amo a toda mi familia más que a mí misma. Cuando nació Sarah me juré que jamás dejaría que le pasara nada malo. Cuando nació Jaden le hice prometer a Peeta que si algún día había un peligro con ellos huiríamos del Distrito 12 inmediatamente. Pero afortunadamente han pasado 11 años y no ha habido peligros, ni circunstancias que nos obligaran a abandonar nuestro hogar.


Última edición por Hunter K. Linus el Miér 04 Jul 2012, 12:09, editado 2 veces
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Re: Los Juegos del Hambre: VENGANZA (continuación Sinsajo)

Mensaje por Hunter K. Linus el Miér 04 Jul 2012, 11:48

-Vuestra madre y yo-comienza Peeta cogiéndome la mano que no sujeta el tenedor- tenemos que contaros algunas cosas. Cosas importantes que tenéis que saber. Es sobre nuestro pasado, sobre cómo nos conocimos y enamoramos, sobre cómo Panem a llegado a ser lo que es.
-No tiene por qué ser hoy, es algo que tenemos que decidir entre todos-añado yo.

Sarah asiente y sé que eso significa que sea hoy mismo, Jaden, por el contrario, no dice nada. No tiene ni idea de a qué nos referimos ya que siempre le dijimos que nos conocimos en la panadería de Peeta y que muchos años después empezamos a salir. A él nunca le hemos mencionado nada de los Juegos.

Al acabar la cena, nos sentamos los cuatro alrededor de la chimenea, unos apunto de destapar una etapa desastrosa de su vida, y otros, deseando saber la verdadera y única historia. Comienza Peeta explicando el primer día que me vio y siguiendo hasta el momento en el que me tiró el pan cuando estaba muriéndome de hambre. De repente me cede el turno de palabra y explico cómo era mi vida y qué pasó con su abuelo materno. Ahora, entre los dos, explicamos qué eran los Juegos del Hambre, por qué comenzaron, cuándo se celebraban, cómo nos sentíamos año tras año, y finalmente les explico que su difunta tía salió escogida y que me presenté voluntaria. Omitimos muchos detalles de la preparación una vez en el Capitolio y nos enfocamos más en la parte de las entrevistas, dónde Peeta confesó su amor por mí. El resto de la historia de los primeros Juegos es violenta y confusa, intentamos no dar muchos detalles pero las preguntas salen de los dos hermanos con mucha energía.

-Y, un año después tuvimos que volver a los Juegos-termina Peeta.
-¿Y qué pasó la segunda vez?- pregunta Jaden.
-¿Qué tal si lo dejamos para otro día?- propongo agotada.
-Pero yo quiero saberlo ahora- replica Sarah.

Miro a Peeta buscando apoyo pero esta vez está de parte de ellos. Me rindo y asiento con la cabeza.

-El Presidente Snow amenazó a vuestra madre. Las bayas que nos dieron la victoria supusieron en muchos distritos la rebelión. Nos obligaron a hacer que nuestro romance pareciera más verídico, recordad que ella no estaba enamorada de mí-
-Eso no es totalmente cierto-refuto-no sabía qué sentía. Había un tremendo caos en mi interior. Pero, a pesar de todo, tuve que aceptar casarme con él.
-A mi tampoco me quedó más remedio- se queja.
-Sin embargo, nunca llegó esa boda. Ahora que sabéis qué es un Vasallaje tenéis que saber que el tercero nos devolvió a la Arena. Los tributos escogido saldrían del grupo de vencedores, así se demostraba que nada ni nadie podía sobrepasar el poder del Capitolio.
-¿Tuvisteis que volver a luchar?
-Sí- responde Peeta- y esta vez sólo podía salvarse uno. Y claro, somos los dos tan cabezotas que nos empeñamos en que era el otro el que tenía que sobrevivir-me coge la mano y entrelazamos los dedos.
-Los dos ajenos al plan que se estaba formando en el Distrito 13, que aparentemente estaba destruido. Haymitch tenía pleno conocimiento del plan de rescate y rebelión que se había formado.

La siguiente media hora la gastamos en explicar nuestra vuelta al Capitolio y el propio Vasallaje. No pasamos nada por alto, ni muertes, ni detalles del plan, lo contamos todo tal y como pasó, tal y como lo vimos.

-Y me convertí en el Sinsajo- admito- el símbolo de la rebelión.
-Mientras yo estaba en el Capitolio, siendo tratado con veneno para odiar a vuestra madre. Cuando su equipo me rescató, intenté matarla- agacha la cabeza y veo su frustración.
-Pero ninguno de los dos nos rendimos. Nunca dejamos que nos separaran y al cabo del tiempo, después de toda la masacre que vivimos en el Capitolio, después de la muerte del Presidente Snow y de vuestra tía, después de intentar sanar todas las heridas, volvimos a estar juntos, esta vez de verdad-le defiendo.
-¡Entonces lo conseguisteis!-exclama entusiasmado Jaden- gracias a vosotros, hoy no hay Cosechas.
-Se perdieron muchas vidas, chicos. Nunca me sentiré orgullosa de lo que hice, nunca.

La conversación termina ahí. Todos estamos exhaustos por la noche que hemos tenido. Sé que los dos entienden todo cuánto le hemos dicho pero tengo miedo de que cambien la idea que tenían de sus padres. Sé que hicimos cosas horribles, pero también sé que todo lo que el país es ahora se lo debemos a nuestros actos y a todas las vidas que se perdieron por el camino.

-¿Estás bien?- me pregunta Peeta arropándome con las sábanas blancas de nuestra cama.
-Esta noche tendré pesadillas- anticipo-he recordado demasiadas cosas.
-Estaré aquí para traerte de vuelta si es necesario-musita y me besa.
-Gracias, Peeta. Por estar siempre que lo necesito, por no abandonarme cuando te dije que no sabía qué sentía, por...-me calla con otro beso.
-Descansa, Katniss. Todo está bien, estamos a salvo. Los Juegos acabaron- me recuerda- y ahora que lo saben todo los niños ya no hay nada que nos ate a esos años. Olvidemos las partes que nos ha causado dolor y quedémonos con lo bueno.

Me abrazo a su cuerpo y cuando siento sus brazos rodeándome dejo que el sueño me invada para dar paso a espantosas pesadillas de las muertes de Rue, Cato y Prim. Pero cuando estoy llegando a la peor parte, cuando veo que los que están matándose son mis hijos, Peeta me abraza con fuerza y me hace despertar. Estoy empapada de sudor y noto como me falta el aire. Peeta me mece en sus brazos mientras tararea alguna canción. Apuesto lo que sea a que no ha dormido nada vigilando que yo estuviera bien. Me voy la vuelta entre sus brazos y escondo mi cabeza en su pecho al tiempo que las lágrimas resbalan por mis mejillas. Al cabo de las horas consigo volver a dormirme y esta vez no hay pesadillas, solo están Peeta y sus besos.

-¡Buenos días!-alguien grita con fuerza y corre las cortinas del dormitorio- vamos, bellas durmientes.
Sea quién sea está apunto de tragarse una zapatilla porque es lo primero que pienso hacer cuando abro los ojos. Me encuentro con Peeta aún durmiendo y abrazándome.
-Señorita Everdeen- me doy la vuelta cuando ese individuo me destapa.

Es Haymitch. No tengo ni idea de qué hace en mi casa levantándonos a Peeta y a mi, como si hubiera algún acontecimiento importante al que tuviésemos que asistir. Espera un segundo. No, definitivamente no hay nada especial programado para hoy.

-Déjame, Haymitch.
-De eso nada, preciosa. Vamos-me sacude los hombros y me incorporo- y despierta a tu novio, por favor. Os espero abajo, tengo algo que deciros.

Eso ya es más interesante. Que un borracho como Haymitch se presente sobrio en tu casa y tenga que contarte algo es poco frecuente y despierta en mi una intriga inmensa.

-Peeta, levanta-lo destapo con cuidado y le beso el omóplato- tu mentor nos espera impaciente.
-¿Haymitch está aquí?- abre los ojos.
-Sí, vístete.

Salgo de la cama y me dirijo al armario. Lo abro y cojo unos vaqueros y una camiseta blanca. Me quito el pijama, lo lanzo por encima del hombro y me visto con rapidez. Peeta aún sigue en la cama. Mis sospechas de que se quedó vigilándome se confirman y me siento mal por ello. Puede que le convenga quedarse durmiendo toda la mañana. Dejo atrás la habitación y me asomo al cuarto de los niños que duermen plácidamente. Bajo las escaleras y huelo el olor del café recién hecho. Entro en la cocina y me siento frente a Haymitch que me pone una taza delante.

-Bebe- me ordena- necesitas despertarte antes de saber nada. ¿Y Peeta?
-Puede que no baje, no ha pasado buena noche.
-No, os necesito a los dos. Esto es importante.

Me tomo el café mientras esperamos a Peeta, que no da señales de vida. Estoy apunto de volver a decir que no va a bajar cuando aparece por la puerta con grandes ojeras y pocas ganas de escuchar nada. Me siento muy culpable y noto una punzada en el pecho.

-Lo siento-me disculpo-hoy dormiré en el sofá.
-No, Katniss. No hace falta que hagas eso, estaré ahí todas las noches que me necesites.
-Pero así no descansas y tienes que hacerlo.
-Bueno, dejad estas peleas para otro momento. Toma -le da otra taza a Peeta- el presidente Simon ha muerto.
-¿Qué?- decimos Peeta y yo a la vez.

Simon Salvatore ha sido el último presidente de Panem. Después de Snow ha habido cuatro presidentes, uno de ellos es Paylor que salió dos veces consecutivas elegida y hubiese salido una más, si no hubiese renunciado al cargo. Todos estos presidentes han mantenido un acuerdo, unas normas inquebrantables de paz y seguridad y no ha habido problemas de levantamientos ni nada por el estilo. El gobierno comenzó a dar ayudas y los distritos a funcionar mejor al no tener la presión por parte de una cargo mayor que los obligaran a trabajar en duras condiciones.

-Van a convocar unas elecciones. Panem está en peligro. Hasta ahora se han conservado los derechos que se decretaron por la ex presidenta Paylor, pero puede que ahora...
-¿Ahora qué?-pregunto desesperada.
-Katniss, aunque no lo parezca los presidentes que hemos tenido hasta ahora se han elegido a propósito. Se han celebrado durante años asambleas secretas entre políticos para que en cada elección nueva de presidente saliera el mejor. El que cumpliera con los Normas de la Paz. Este año no se ha celebrado ninguna porque nadie pensó que Simon pudiera morir, y por lo tanto no se podrán rechazar peticiones de nadie- explica.
-¿Qué quieres decir?-interviene Peeta- ¿qué todo siempre ha estado premeditado y controlado y ahora tienes miedo por qué no lo está? ¿Qué más da?
-Venganza, Peeta. Eso es lo que quiero decir. Todavía hay gente que nos odia y que puede hacernos daño si llegan al poder, esto es lo que hemos estado controlando estos 15 años.
-¿Y qué vamos a hacer?
-Nada, solo esperar que el nuevo presidente no tenga en cuenta al Sinsajo. Katniss, estarías en grave peligro.

La noticia me deja conmocionada. Si lo que Haymitch dice es verdad, no solo yo estaría en peligro. Mis hijos podrían sufrir las consecuencias. Siento la necesidad de agarrarlos, llevarlos al bosque y perdernos lejos de aquí, pero en vez de eso, me quedo paralizada, con la mirada perdida en algún punto, sintiendo que todo puede desmoronarse en cualquier momento. Pero Panem también tendría problemas si un presidente sediento de venganza llegara al poder. ¿Y si volviéramos al antiguo sistema?

No, eso no es posible, más que nada porque volvería a estallar en cualquier momento y se armaría otra revolución. Habría que ser muy tonto si decidieran hacerlo de nuevo, crear un gobierno tan controlador y perder tantas vidas.

-¿Cuándo serán las elecciones?
-Dentro de unas semanas como máximo, tampoco es que puedan alargar el tema más tiempo. Un país necesita un gobierno, alguien que los guíe. Así que más de un mes podría crear un caos a nivel nacional.
-¿Quienes son los candidatos?-pregunta Peeta.

Haymitch se encoge de hombros y mira por la ventana. Eso quiere decir que hay muchos, y que ninguno está a la altura de los recientes presidentes. Siento que el miedo me invade cada zona del cuerpo hasta que Peeta me sostiene con la mirada.

-No será tan malo, créeme, no volverán a cometer los errores del pasado.
-Os informaré si hay novedades, volveré esta tarde con unas chucherías para los niños.
-Espera, ¿puedo hablar contigo un segundo?

Peeta se levanta casi corriendo y se lleva del brazo a Haymitch, salen al jardín y se quedan conversando durante un buen rato. Me quedo intrigada con tanto secretismo por parte de Peeta, aunque algo me dice que tiene que ver con los niños, ¿qué si no?

-Buenos días, mamá-me doy la vuelta y me encuentro a Jaden frotándose los ojos.
-Hola- me agacho hasta toparme con su cara y muevo mi nariz de un lado a otro contra la suya- ¿quieres desayunar?
-Sí, tostadas y una manzana.

Le preparo el desayuno rápidamente y se lo pongo sobre la mesa. También dejo otro preparado para Sarah que no debe tardar en aparecer. Salgo de la cocina y voy al salón, enciendo la chimenea y cojo la cazadora de mi padre. Está muy desgastada por el tiempo pero me siento tan cómoda con ella y me recuerda tanto a él que soy incapaz de tirarla. Al salir del salón choco contra Sarah que me sonríe y me da un beso en la mejilla. Me despido de ella y de Jaden antes de salir por la puerta. Peeta y Haymitch siguen hablando en el jardín. Veo que Peeta le da un trozo de papel a Haymitch y le explica algo señalándolo, ambos se ríen y se dan un abrazo amistoso, dándose palmadas en la espalda.

-¿Qué ocurre?-pregunto bajando las escaleras hasta pisar la hierba.

Se separan rápidamente y ponen cara de circunstancias. Se miran, me miran, y vuelven a mirarse. Luego me sonríen a la vez y Haymitch se despide con la mano. Peeta me señala y dice:

-¿Sales a cazar?
-Lo necesito-respondo.

Nos acercamos a la vez y nos despedimos el uno del otro con un beso.


Última edición por Hunter K. Linus el Miér 04 Jul 2012, 11:59, editado 1 vez
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Re: Los Juegos del Hambre: VENGANZA (continuación Sinsajo)

Mensaje por Hunter K. Linus el Miér 04 Jul 2012, 11:52

Respiro hondo, sintiendo la sensación de libertad, la fragancia de paz, el aroma de la naturaleza. El bosque es una extensión de mí, aquí es donde soy verdaderamente feliz conmigo misma. Aunque a veces me recuerda a la primera Arena o a Gale, y esto me hace sufrir. Pero hoy el bosque no es nada más que mi refugio. El plan para hoy es estar cazando toda la mañana, después ir al Quemador a regalar las piezas y volver a casa. No sé cómo Peeta no piensa que soy estúpida teniendo estas reacciones cada vez que el peligro me acecha, pero es algo que no puedo evitar. Apunto mi objetivo con el arco y las flechas que he rescatado del mismo hueco del árbol de hace años. Es una ardilla. Disparo y no fallo; en el ojo, como siempre. Voy a cogerla cuando un chasquido suena detrás de mí, me giro pero no hay nada. Apunto a la maleza un buen rato hasta que me canso y me convenzo de que no hay nadie siguiéndome. Sigo mi camino, derribando liebres y pavos silvestres. Mi intención es llegar al lago, dónde asaré un conejo y comeré contemplando el cielo. Pero algo me dice que hoy no voy a poder llegar a mi destino. Los ruidos detrás de mí aumentan a cada paso que doy, estoy intentando no darle mucha importancia porque puede que solo sea mi imaginación o algún animal extraviado en busca de comida. Pero al darme la vuelta distingo una sombra entre los arbustos. Cargo una flecha. Estoy apunto de soltar la cuerda cuando veo la mata rubia de pelo de Jaden. La flecha se clava en un árbol a escasos centímetros de él.

-¿Qué haces aquí?-pregunto alterada porque he estado a punto de matar a mi propio hijo.
-Yo...-comienza.

Suelto el arco y corro hacia él. Lo abrazo con fuerza y sollozo levemente pensando en qué hubiera pasado si la flecha llegara a atravesarlo. Él intenta zafarse de mis brazos y se queja para que le suelte.

-Mamá, estoy bien, déjame.
-No vuelvas a hacerlo, no vuelvas a cruzar la valla sin permiso.
-Pero si no tiene electricidad, además te he estado siguiendo todo el rato, no me hubiese pasado nada.
-Me da igual. Jaden el bosque está lleno de peligros, podrías pisar un trampa, perderte, ser perseguido por un jauría de perros salvajes o ser atravesado con una de mis flechas.
-Vale, no lo volveré a hacer, pero es que quiero aprender a cazar, a usarlo-señala el arco.
-Te enseñaré, pero la próxima vez que quieras ir al bosque me tendrás que pedir permiso. ¿Tú padre sabe qué estás aquí?
-No, se supone que estoy en el colegio- ríe.
-No tiene gracia, jovencito que sepas que estás castigado. Esto de saltarse las clases no se hace, y lo sabes. Vayámonos.
-¿Ya? Enséñame.
-No te lo mereces.
-Por favor, por favor, por favor. Prometo no volver a escaparme y sacar las mejores notas, por favor...
-Vale, está bien. Lo haré.

El resto de la mañana la pasamos intentado que Jaden de en un árbol a unos 10 metros de dónde estamos. Mi hijo, con sólo 11 años, tiene una puntería que sólo ha podido heredar de mí. Aprende bastante rápido y maneja con soltura el arco aunque es muy grande para su edad. La próxima vez me aseguraré de coger el arco con el que yo misma aprendí y cacé las primeras veces. Cuando sentimos hambre, le enseño unos cuantos arbustos que producen bayas comestibles y le explico cómo diferenciar cuáles son venenosas y cuáles no. Volvemos a casa. Él parece estar muy contento con la excursión del bosque y, aunque yo también me siento feliz por enseñarle mis conocimientos, siento que todavía no es el momento. Entramos en casa y vemos que Peeta ha traído varias barras de pan y que hay sartenes y cacerolas por todas partes.

-Parece que tu padre ha estado un poco liado-digo- espera aquí,voy a traerte algo.

Subo las escaleras corriendo y entro en mi habitación, me dirijo a la cómoda y saco del interior de uno de sus cajones el libro de mi padre, ese que contiene tanta información, el libro en el que Peeta dibujó todo lo que le dije cuando estaba en casa lesionada, antes del Vasallaje. Bajo las escaleras y le doy el libro a Jaden.

-Cuídalo, dentro está todo lo que necesitas saber- le revuelvo el pelo y sonrío.
-¿Has acabado el colegio antes?¿Dónde está Sarah?- pregunta Peeta.

Le explico a Peeta todo lo que ha pasado y parece algo molesto con la actitud de su hijo. Podía haberle pasado cualquier cosa en el bosque y él jamás se lo hubiese perdonado. Pero una parte de él se alegra de que Jaden haya salido igual que su madre, con la misma energía, los mismos intereses y la misma personalidad.

-Hoy comeremos en el jardín-anuncia entusiasmado- yo me encargo de todo.

Nos echa de la cocina y nos mete en el salón cerrando la puerta. Jaden y yo nos miramos y nos encogemos de hombros. Nos sentamos en el sofá y abre el libro mientras apoya su cabeza en mi pecho. Mira las páginas con detenimiento, pasando los dedos por los dibujos y admirando la caligrafía de cada párrafo. Lee y lee mientras le acaricio el pelo. A veces se le presentan dudas que no tardo en eliminar. Pasan un par de horas y Peeta no nos deja salir de aquí. Al rato, llegan Sarah y el olor a estofado desde el pasillo.

-Papá quiere que le ayude a sacar las sillas y la mesa, pero dice que vosotros dos no os mováis. Ya os avisará cuando podáis salir-dice ella cogiendo una silla y saliendo fuera.

Cuando Peeta nos levanta la condena y nos deja salir al jardín noto que me mira de manera rara. Está como nervioso, intentando evitar que nuestras miradas se crucen. Me recuerda a cuando aún quedaba algo de veneno de rastrevíspula en su interior y no podía mirarme a la cara. Por un segundo pasa por mi cabeza la fugaz idea de que todavía no esté totalmente recuperado. Al pasar por su lado, pasa su brazo por mis hombros y me besa en la cabeza. Salimos fuera y me encuentro con un banquete sobre la mesa blanca que tenemos normalmente en el porche y que ahora se encuentra en mitad del jardín. Sarah y Jaden se ríen gracias a una de las bromas de Haymitch.

-Hoy comemos todos juntos.-dice Peeta- He preparado tu comida favorita.
-Gracias, Peeta.

Nos sentamos con el resto de la familia y degustamos el estofado de cordero que Peeta ha preparado. Siempre se le dio bien la cocina, no como a mi. Pasan los minutos y disfruto del ambiente que hay entre nosotros. Haymitch no para de hacer reír a mis hijos, y estos se ven tan sanos, tan felices que soy incapaz de dejar de sonreír. Peeta sigue raro, apenas habla con nadie, y está sumido en sus pensamientos. Tampoco come mucho y me está empezando a preocupar, así que me armo de valor y le pregunto en voz baja:

-¿Estás teniendo un ataque?¿Han vuelto los flashback?

Me mira corriendo y niega con la cabeza. Me coge la mano entre las suyas y la besa despacio. Vuelve a mirarme a los ojos y sonríe levemente. Entonces se acerca más a mí, para que lo que vaya a decir no sea escuchado por nadie más:

-Esta tarde, en el bosque, te lo cuento.

Haymitch se ha ofrecido voluntario a quedarse de niñera cuando Peeta dice que quiere estar a solas conmigo hoy. Es algo extraño, ya que él y yo no solemos dejar a los niños solos en ningún momento. Me visto con la ropa de caza y tras despedirme de los niños, me voy con Peeta al bosque. Esto es más raro todavía. Él nunca lo ha pisado, nunca ha traspasado la valla que rodea al Distrito 12, pero, hoy, por un motivo que ignoro, lo va ha hacer por primera vez. Dejamos atrás la Pradera y tras cruzar la valla, nos adentramos en el bosque. Le enseño el árbol dónde guardo el arco, pero no lo cojo, algo me dice que no estamos aquí para cazar. Y no me equivoco.

-¿Hay algún sitio especial dónde te guste estar?
-Está algo lejos.
-Enséñamelo.

Caminamos y caminamos, cogidos siempre de la mano, hasta que llegamos a mi lugar favorito del bosque, aunque me traiga recuerdos nostálgicos. Es el lago donde aprendí a nadar con mi padre. Dónde está la casita de ladrillos. Él parece asombrado con el lugar tan fresco y verde, fascinado por la tranquilidad que transmite. Se acerca al agua y coge un poco entre las manos.

-¿Te gusta?- le pregunto acercándome.
-Es fantástico- admite y me salpica agua.

Comenzamos una guerra y al final acabamos empapados, tumbados en la orilla, besándonos con pasión y sintiendo que este momento es mágico. De repente se detiene y me acaricia la cara mientras observa mis ojos, aprovecho este momento de debilidad para rodar y quedarme encima de él. Le sujeto las muñecas contra el suelo y sonrío.

-Te quiero-dice.

Pero no contesto me quedo maravillada con sus ojos a la luz del sol, con sus largas pestañas doradas. Le suelto las muñecas y me acurruco en él, dejando mi cabeza en su pecho para escuchar cómo le late el corazón. Pienso que si no hubiese desafiado al Capitolio con las bayas, si lo hubiese matado en algún momento, si ninguno de los dos hubiese luchado por estar juntos, este momento jamás hubiese podido cumplirse. Nunca sabré si me hubiese casado con Gale, si mi hermana seguiría viva, o si alguna vez hubiera tenido hijos. Pero sé que Peeta es la elección correcta, que él es todo lo que necesito para sobrevivir, para ser feliz, para tener momentos inolvidables y para que las pesadillas desaparezcan gracias a sus besos y abrazos. Sin Peeta estaría perdida.

-Hay algo que quiero decirte-suelta de repente y siento una punzada de miedo.

Me incorporo y me siento a su lado mirándolo a los ojos y deseando que lo que tenga que decirme sea algo que no tenga que ver con las elecciones o algo relacionado con los Juegos.

-¿Qué ocurre?
-¿Recuerdas la primera vez que me besaste? No sé qué significó para ti, pero a mi se me rompieron todos los esquemas. Cuando posaste tus labios sobre los míos supe que jamás iba a dejar de quererte y que pasara lo que pasara nunca podría permitir que nadie te hiciera daño. Aunque yo mismo te lo hice.
-Peeta, ya hemos hablado de esto. Fue culpa del Capitolio, tú no podías hacer nada contra el veneno...-pone un dedo en mis labios y me obliga a silenciarlos.
-Lo sé, pero a veces me siento demasiado culpable. No sé cómo pude pensar en matarte.
-Yo casi te mato-le recuerdo.
-Porque yo iba a hacer lo mismo contigo.

Hay un silencio incómodo entre los dos. No quiero tener una conversación de este tipo, no quiero abrir las cicatrices del pasado.

-Siempre he querido preguntarte algo-dice-¿cuándo te diste cuenta de que me querías?

Uff...Esa es de las difíciles. En los primeros Juegos besé a Peeta muchas veces, pero solo era para intentar salvarnos a ambos. Sin embargo, hubo un beso que me hizo desear más. Quizá esa fuese la primera vez que indicó que sentía algo por él. Luego fue el Vasallaje, recuerdo con dolor cómo tocó los límites del estadio, cómo salió despedido, cómo quedó inerte, y a mí corriendo hacia él, llorando desesperada. Esa fue la primera vez que supe que no podría perderlo. Y luego vinieron más momentos, esa segunda vez que deseé más y más. Pero nos separaron. Quedé muy tocada cuando me desperté y él no estaba junto a mi. Me perdí a mí misma y no dejaba de desear que estuviera bien.

-Creo que siempre, en el fondo, he estado enamorada de ti, pero me di cuenta de lo que sentía cuando te vi en la televisión, en una entrevista con Caesar. Era la primera vez que te veía después del Vasallaje y créeme, me devolvió la vida.

Se queda callado, pensativo, mirando las ondas que forma un pato nadando sobre la superficie del algo, al cabo de un rato dice:

-Siempre he tenido miedo de asustarte, de que por el veneno y mis reacciones me abandonases.
-Peeta, eso nunca va a pasar. Nunca.- le cojo las cara entre mis manos y lo beso- Soy incapaz de hacer eso, tú eres mi vida, eres el sol que necesito para renacer, la luz que me guía y salva en los momentos oscuros-hago una pausa para tomar aire y continúo- no concibo la vida sin ti.
-Eso me lo dijiste en la entrevista después de ganar la primera vez, ¿real o no real?
-Real-admito- y ahora es mucho más verídico que antes.
-Entonces me queda una última pregunta,- se aparta de mí, me mira durante segundos a los ojos y cuando el sol está cayendo en picado para dar paso a la noche, se pone de rodillas, sonriente saca del bolsillo una cajita y la abre, entonces veo un anillo plateado precioso- Katniss Everdeen, la chica en llamas,¿quieres casarte conmigo?
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Re: Los Juegos del Hambre: VENGANZA (continuación Sinsajo)

Mensaje por Gilbert G. Garnier el Miér 04 Jul 2012, 20:41

Por lo que veo, nadie postea aquí. Seré el primero.

Para empezar, yo creo que la trilogía de Los Juegos del Hambre no requiere otro libro u otra continuación. La historia se centra en la vida de Katniss Everdeen y de Peeta Mellark, y de cómo ellos dos consiguen acabar con la opresión que domina Panem. No creo que sea preciso escribir más. El final de Sinsajo está bien, porque cierra la historia, pero de algún modo también la deja abierta a la imaginación. Igualmente, he de decir que también hay muchas cosas que se podrían escribir como continuación de la saga.

Refiriéndome a lo que has escrito, creo que está bastante bien. Has escrito de un modo que me ha recordado a la escritura de Suzanne, excepto en algunos momentos, empleando expresiones que ella nunca utilizaría. La trama está bien, y la verdad, a mí me ha enganchado y me he leído los tres posts de un tirón. Quizá la saga no necesite más. Ya ha habido muchas guerras, mucha opresión y pobreza... Pero siempre se agradecen historias como esta.

A mí, realmente, me está gustando. Leeré esto hasta que lo acabes Very Happy
Un saludo, y sigue escribiendo! :3
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Re: Los Juegos del Hambre: VENGANZA (continuación Sinsajo)

Mensaje por Hunter K. Linus el Miér 04 Jul 2012, 21:36

Gracias por postear y dejar tu ponión Garnier.

Sé que la Saga no necesita más libros y que Collins cierra bien el final (aunque siempre he dicho que me gustaría que hubiese explicado algunas cosas, pero está bien), pero me apetecía escribir una continuación. Simplemente se me ocurrió una trama y quería plasmarla y darla a conocer.
Te agradezco la opinión y me encanta que te guste Smile He intentado aproximarme a la escritura de la autora, pero como dices hay expresiones que ella no utilizaría y, como es evidente, también necesito poner cosas de mi propia cosecha xD

Cuando pasen un par de días y haya gente que lo lea postearé el segundo, que como son largos, tengo que dar tiempo para que se lean, pero de verdad, gracias por molestarte en leerlo y darme tu opinión.

Por cierto, esto ya en general, si a alguien le gustaría que pasara algo en específico que me lo diga e intentaré meterlo Smile Gracias!!
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Re: Los Juegos del Hambre: VENGANZA (continuación Sinsajo)

Mensaje por Gilbert G. Garnier el Jue 05 Jul 2012, 11:00

Muchas de nadas (?)
Hay que apreciar el trabajo de la gente que se esfuerza en escribir y tiene ideas como esta.
Por otro lado: no creo que debas admitir cosas para escribirlas... Me explico: tú tendrás tu trama planeada (seguramente ni mucho menos sabrás como acabará, y como de larga será), pero es tu trama. Si te dedicas a escribir lo que la gente pide (que si otro hijo, que si reencuentro con Gale, que si no sé qué...) acabarás escribiendo como si esto fuese un taller de encargos. Ya no tendrías ninguna autonomía sobre tu historia. Creo que sí podrías pedir consejo (a cualquier amigo o forero que haya leído la historia) y que te ayude en decisiones que no seas capaz de tomar. El punto de vista de otra persona siempre ayuda.
Quizá en un futuro puedas admitir alguna que otra idea muy de vez en cuando, para agradar al pueblo (?) XD

Esa es mi opinión. Otra cosa es ya la tuya jajajaja

Y yendo a otro tema... No creo que este sea el lugar más adecuado para que publiques tu historia. Ya ves, únicamente yo he entrado y he contestado, (aunque no digo que no lo hayan leído otras personas), y porque lo vi de reojo en últimos temas... En conclusión, este foro no es, a mi parecer, no es el más indicado para que te des a conocer como escritor. Podrías, y tendría más éxito, crear un blog y publicar entradas con capítulos. Sí, sería muy típico. Pero no hay que complicarse. Hoy en día, la sencillez es la clave del éxito. Solamente tendrías que mandar el link del blog a través de redes sociales (como evento en tuenti y/0 facebook) o incluso en twitter. No hace mucho que vi una muchacha que manda eventos en la primera mencionada para promocionar su historia. Y lo consigue, tiene lectores, quizá no un regimiento, pero más que los que vas a conseguir aquí seguro.
Yo mismo estaría encantado de hacerte publicidad jajajaja

Eso era todo, me he liado demasiado D:

Mucha suerte con tu historia, sigo leyendo cada vez que subas un nuevo capítulo Very Happy
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Re: Los Juegos del Hambre: VENGANZA (continuación Sinsajo)

Mensaje por Hunter K. Linus el Jue 05 Jul 2012, 11:22

Gracias de nuevo Garnier.

La verdad es que el final sí que lo tengo pensado, aunque no quiere decir que lo modifique. En cuanto a las ideas posibles que la gente tuviera, sé que no metería cada una, ya que más o menos voy a ir siguiendo una línea de sucesos, pero si alguna idea estuviera acorde con esa línea y fuera fácil de plasmarla, sin duda la escribiría.

Oh, gracias por la idea del blog. La verdad es que no la había pensado. Pero tienes razón. Mañana me pondré a investigar cómo se hace (no tengo ni idea xD) y lo crearé.
Gracias por el consejo y por querer patrocinarlo ^^
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Re: Los Juegos del Hambre: VENGANZA (continuación Sinsajo)

Mensaje por Valentina N. D'Ancona el Vie 06 Jul 2012, 02:35

Me a gustado mucho la historia. Bueno, la parte de la historia xD que espero seguir leyendo.
Yo tampoco me quedé conforme con el final del libro, aunque no quiero decir que esté mal, por que me encantó, si no que te deja con ganas de saber que pasaría en el futuro.
Lo has escrito siguiendo el modo narrativo de la autora y me gusta, por que parece mas real. Sigue escribiendo ^^
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Re: Los Juegos del Hambre: VENGANZA (continuación Sinsajo)

Mensaje por Gilbert G. Garnier el Vie 06 Jul 2012, 08:17

Pues de nuevo, de nada Very Happy

Si finalmente sigues con la idea de crear el blog, mándame tu email y te agrego al msn. Así podremos hablar más tranquilamente. Por mí estaría encantado de
'patrocinarte' jajaja

Mucha suerte! :3
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Re: Los Juegos del Hambre: VENGANZA (continuación Sinsajo)

Mensaje por Hunter K. Linus el Vie 06 Jul 2012, 10:21

Valentina gracias por leerlo y dejar tu opinión.

Gilbert he estado viendo cómo hacer blogs y aunque en un principio me parece difícil, creo que lo voy a crear. No tengo MSN, un fastidio T.T Al final me lo acabaré descargando xD

Gracias Very Happy
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Re: Los Juegos del Hambre: VENGANZA (continuación Sinsajo)

Mensaje por Gilbert G. Garnier el Vie 06 Jul 2012, 11:00

Oh, es un pecado no tener messenger D: De hecho es que lo necesitaremos si quieres que te ayude en tu proyecto. Para nada podremos estar mandándonos mensajes privados... Hay que hablar en vivo y en directo XDDDD

En realidad, la creación de un foro es muy sencilla. Luego ya la personalización, y todo eso ya puede ser más complicado. Pero para eso siempre existen tutoriales.
Descarga el msn y hablemos, lo necesitarás para que podamos comunicarnos más fácilmente.

Hasta entonces, me gustaría leer algo más... :3
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Re: Los Juegos del Hambre: VENGANZA (continuación Sinsajo)

Mensaje por Hunter K. Linus el Vie 06 Jul 2012, 23:08

Me has convencido, me lo descargo y hablamos Smile

Jajaja, vale, subo el segundo hoy Smile Porque me parece que tarderemos unos días en el proyecto...Así que esta tarde tendrás para leer.
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Re: Los Juegos del Hambre: VENGANZA (continuación Sinsajo)

Mensaje por Gilbert G. Garnier el Sáb 07 Jul 2012, 04:43

Perfecto entonces. Cuando lo tengas todo arreglado me pasas tu msn y te agrego. Así hablamos laaaaargo y tendido Very Happy

Y cuando quieras, subes lo siguiente, yo lo leo encantando :3
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Re: Los Juegos del Hambre: VENGANZA (continuación Sinsajo)

Mensaje por Hunter K. Linus el Sáb 07 Jul 2012, 10:36

CAPITULO 2

Siempre me he preguntado por qué Peeta tardaba tanto en pedirme matrimonio. Al fin y al cabo, después de todo lo que pasamos desde los Juegos y de tener dos hijos, es lo menos que podía esperar. Pero ahora lo sé. Tenía miedo a que, por haber intentado matarme al estar bajo los efectos del veneno, yo le odiase o lo olvidase por completo. Seguro que ha tardado tanto para asegurarse de que no quedaba ni un rastro de rastrevíspula en su interior. Hubo un momento en estos 16 años que pensaba que ya nunca iba a contemplar la posibilidad de casarme, pero después de la petición de esta tarde, todo ha cambiado. No podré decir nunca que hubiese podido ser mejor. Peeta ha hecho que su petición sea mucho más que inolvidable. Cierro los ojos al pensar en el sonido del agua, en la brisa cálida sobre nosotros, el sol ocultándose entre las montañas. El pelo dorado de Peeta con esa luz anaranjada. Llevaba preparándolo meses, contando cada minuto, cada segundo hasta ese momento, y a cada hora que pasaba se sentía más nervioso por el ansiado momento. Yo no había sospechado nada, ni cuando la noche anterior se lo había contado a Jaden, ni cuando al medio día se lo había comentado a Sarah, ni cuando se lo había explicado todo a Haymitch esta mañana. Ahora él se encuentra durmiendo, a mi lado, agarrando la mano que sostiene en el dedo anular el anillo de compromiso. Hoy me toca a mí velar por su seguridad, por que esta noche descanse. Así puedo pensar lo que siento, el sentimiento tan agradable que me produce pensar en nuestra boda. Nuestra boda. Recuerdo con vehemencia cómo le dije un millón de veces a Gale que no me casaría y no tendría hijos, pero, claro, por aquel entonces nunca hubiese imaginado todo lo que ha pasado hasta el momento. Y la verdad es que ahora mismo lo que más me hace feliz es saber que voy a estar con Peeta el resto de mis días. No hay nada en este mundo que pueda cambiar el deseo de que llegue ese día, dentro de tres semanas. Al decirle que sí a su propuesta de matrimonio, inmediatamente después de mil besos por mi parte, llegó la pregunta de cuándo. Yo contesté que cuanto antes, que por mí lo hacíamos en ese mismo instante. Peeta no se lo podía creer porque pensaba que incluso me iba a negar. Supongo que tantas veces dije que no quería casarme que todo el tiempo estuvo paralizado, encontrando un momento para hacerme la propuesta y desear que fuera un sí, aunque fuera un sí no muy convincente. Así que dentro de tres semanas pasaré de ser Katniss Everdeen a ser Katniss Mellark. Las cosquillas se apoderan de mi estómago al pensarlo.

-Me encanta cuando sonríes así- suelta de repente.
-Hola- le digo sonriendo más todavía.
-¿Qué hora es?
-Van a dar las siete- respondo- duérmete otra vez, hoy es sábado, descansa.
-No podré hacerlo si tú no lo haces conmigo.

Apoyo mi cabeza en su pecho y pongo la mano del anillo sobre su corazón. Escucho su acompasada respiración y tarareo la misma canción que le canté a Rue antes de su muerte. Noto que mis párpados se cierran al los segundos y antes de sumirme en el sueño digo:

-Te quiero.

Cuando me despierto el sol está muy alto, brillando con fuerza, proyectando que hoy será un gran día. Al incorporarme unos brazos se enganchan a mi cuello y una enhorabuena sale de la boca de alguien. Enseguida algo pesado cae sobre el lío de brazos y piernas que me cubren y las habitación se invade de risas.

-¡Papá, para!-grita Sarah intentado devolverle las cosquillas a Peeta.

Jaden se abalanza contra su padre sin resultados. Sarah patalea sin parar de reír y Haymitch vitorea a Jaden para que siga intentando derrotar a su padre. Al final, algo confusa por este despertar que no me esperaba para nada, decido luchar contra mi futuro marido haciéndole cosquillas a él también. Sarah se escabulle de sus manos y nos quedamos Peeta y yo solos en el campo de batalla.

-Señorita Everdeen, ¿se ha levanto usted con ganas de pelear?
-Nadie se mete con mis hijos.

Nos enzarzamos en una pelea que termina con todos los cojines y almohadas volando por la habitación y conmigo y Peeta rodando por el suelo hasta topar con la pared. Jadeando le estampo un cojín en la cara y me dejo vencer. Los niños siguen tirándose almohadas y persiguiéndose mientras Haymitch controla cada uno de sus movimientos. Noto que Peeta me aparta el pelo de la cara y dirijo mi vista hacia él.

-Buenos días-musita.
-No podrían se mejores.

Y no me equivoco. En el salón me espera un gran desayuno que considero también como almuerzo. Los niños pican de todo un poco mientras Peeta dice que no coman mucho que si no luego no se comen la comida. Haymitch lleva todo el rato observándome, sin hablar, pero sonriendo. Cuando nos quedamos solos dice:

-Enhorabuena, Katniss.
-Gracias-digo entusiasmada.
-Sabía que dirías que sí. ¿Sabes? Peeta tenía un miedo increíble de pedírtelo y de que lo rechazaras. Cuando me lo contó ayer estaba muy nervioso, casi seguro de que dirías que no. Me alegro de que se equivocara.
-Es Peeta, Haymitch, nunca me podría negar a una petición como esa. Además casi nos casamos en el Capitolio, estamos destinados a ello, ¿no?
-Como mentor vuestro me voy a encargar de que esa boda se celebre dentro de tres semanas. Necesitas solo una cosa, algo que te llevará a los sitios indicados, que todo esté a punto a la hora exacta. Necesitas a la persona que es perfecta para este trabajo.


Effie Trinket aparece por la puerta con el pelo teñido en cían, una sonrisa gigantesca plasmada en la cara y cientos de papeles en las manos. Saluda a Peeta y se presenta a los niños con un par de besos. Cuando me ve, ahoga una exclamación y me abraza con fuerza. Saluda a Haymitch con la mano mientras me suelta.

-Querida, tenemos que preparar muchas cosas. Tu traje, las invitaciones, la reserva del sitio donde lo vayas a hacer, la decoración, la música...No puedes quedarte de brazos cruzados.¡Vamos!- me coge por los hombros y me lleva al salón- tenemos tres semanas para hacer la boda perfecta.

Nos pasamos toda la tarde haciendo lista de cosas, buscando en revistas modelos de vestidos e imaginando como será todo. Effie no para de hacer cálculos de tiempo y de llenar su agenda con rápidas anotaciones de lo que haremos en los próximos días. Cuando siento que no puedo seguir planificando todo con tanta exactitud digo:

-Effie, dame un respiro-me echo hacia atrás en la silla y suspiro-. ¿Dónde te vas a quedar?
-Haymitch me ha ofrecido casa y comida estas tres semanas, no es que sea lo mejor del mundo pero no me voy a quejar.
-¿Tú y Haymitch tres semanas compartiendo casa, ducha, mesa y sofá? No puedo creerlo.
-Tus hijos son preciosos-dice evitando mi anterior comentario.
-Gracias-respondo-¿sabes algo de mi madre?
-Nada nuevo. Se pasa todo el día en el hospital,y parece ser que el rumor sobre que estaba saliendo con alguien, es cierto. Supongo que ya lo conocerás el día de tu boda.
-¿Qué dirá mi madre cuándo vea que me caso? En cierto modo creo que se lo esperará, o quizá no.
-¿Sabe qué es abuela?

Niego con la cabeza. No hablo con ella desde hace 14 años, desde que ella dejó el Distrito 4 para mudarse al Capitolio. Perdí el contacto con ella y por razones que desconozco, nunca me llamó desde allí. Por meses estuve preocupada por si le había pasado algo, hasta que llegó Effie y me contó detalles de su nueva vida. Yo creo que es por que en la última conversación sólo hablé de Prim y esto puede que le hiciese darse cuanta de que había perdido de verdad a una de sus hijas. Que Prim jamás regresaría y que por mucho que intentase evitarlo, la culpabilidad iba a arrastrarla siempre consigo. Sacudo la cabeza deshaciéndome de estos pensamientos y me levanto buscando con la mirada la foto de mi madre y Prim. Me gustaría tanto que mi hermana estuviese aquí para presenciar la boda. Seguro que ella estaría incluso más nerviosa que yo. Pensaría en detalles que a la propia Effie ni se le ocurrirían y estaría contando los segundos para el momento, disfrutando de ser tía, viviendo cómo ella siempre quiso.


Los días van transcurriendo y Effie no para de llevarme de un sitio a otro. Me tiene exhausta y mareada con tanto viaje de tienda en tienda. Quiere que sea perfecto, que todo este planificado al dedillo, y aunque yo también quiero que sea especial, no me vendrían mal respirar un poco. Ya tenemos los anillos encargados, el papel para las invitaciones y, sin yo saber cómo es, el traje de Peeta. Effie dice que lo primero que hizo al enterarse de nuestro compromiso -vía Haymitch ya que el papel que vi que le daba Peeta al mentor era su teléfono y tenía la orden expresa de llamarla en cuánto volviese a casa- fue buscar el traje de mi futuro marido. Ahora, en este preciso instante me encuentro apunto de subir al tren que me llevará al Distrito 8, encargado de la fabricación de textiles, dónde compraremos mi vestido.

-Portaos bien-le digo a los niños y luego miro a Peeta- volveremos en un par de días.

Me besa en los labios y subo al tren después de Effie. Subir en un tren me recuerda a los Juegos y a la Gira de la Victoria tanto que me mareo nada más entrar en el compartimento donde se sirven la comida y las bebidas. Me sujeto a una mesa e intento respirar recordándome que no voy a matar a nadie, que no vuelvo a la Arena, y que nunca volveré.

-¿Una copa, Everdeen?

Miro al frente y me encuentro con un Haymitch sonriente sosteniendo una botella de licor en el aire.

-¿Qué haces aquí?
-Velar por tu seguridad. Encargarme de que llegues al 8 sana y salva y vuelvas igual. Sigo siendo tu mentor- me recuerda.
-Idea de Peeta- añade Effie- bueno, vamos a repasar todo esto- alza una libreta y pongo los ojos en blanco.

Mientras Effie habla y habla, recuerda lugares, tiempos exactos, y enumera todas las tiendas que vamos a visitar, yo me recuesto sobre un sillón de cuero blanco e intento no pensar en otra cosa que no sea mi boda. Dos semanas. Sólo dos semanas. No le tengo miedo, no siento nervios, de momento. Puede que alguien piense que voy a salir corriendo al llegar al altar, pero no lo haré.
El tiempo parece no pasar dentro del tren, pero la verdad es que ya es casi de noche. Dentro de unas horas, según Effie, esteremos en el Distrito 8. Mientras tanto yo decido que dormir será lo mejor, así que voy a mi compartimento y me hundo bajo las sábanas. No sentir el calor de Peeta y sus brazos protegiéndome me hace frágil. Hasta ahora no me he dado cuenta de lo mucho que dependo de él para poder conciliar el sueño. Al cabo de un rato, dando vueltas sin parar por la cama, termino durmiéndome. Esta noche no hay pesadillas, lo cuál es raro, pero sí que está Peeta, vestido de gala, llevándome del brazo hacia el bosque.

-¡Arriba, arriba, arriba!- Effie entra por la puerta sin molestarse en llamar y me grita en el oído- ya hemos llegado- anuncia con alegría- tienes que vestirte y desayunar, no tardaremos en bajarnos de aquí. Te espero en el comedor.

Intento darme prisa en todas las actividades que conllevan ir a desayunar. Me visto con lo que Effie me ha dejado al los pies de la cama, me hago una trenza y salgo por la puerta. Me encuentro con Haymitch por el pasillo y sin decirnos nada más que hola entramos en el comedor. Nos sentamos en la mesa y comenzamos a comer de todo lo que hay sobre los platos. La verdad es que no tengo mucho apetito, hace un par de semanas que el hambre ha descendido considerablemente. No se lo atribuyo a nada en particular, pero hay momentos en los que me preocupa. Cuando terminamos, Effie nos apremia a que nos demos prisa por salir del tren ya que llevamos unos minutos de retraso.

-Esta mujer siempre tan calculadora-masculla Haymitch llevándose la última copa a los labios.
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Re: Los Juegos del Hambre: VENGANZA (continuación Sinsajo)

Mensaje por Hunter K. Linus el Sáb 07 Jul 2012, 10:43

No, no y no. Todas las respuestas son negativas. Ningún vestido le gusta a Effie. Ya llevamos como 20 escaparates vistos y hemos entrado en la mayoría de las tiendas. A mi no es que se me de muy bien la moda, pero he visto varios que me parecían adecuados. Sin embargo, Effie dice que no y cuando dice algo, tiene que ser como quiere. Así que no pongo pegas cuando pasamos delante de otras tres tiendas y Effie se niega a entrar. Parece molesta, yendo de un lado a otro con los brazos cruzados y, de vez en cuando tachando algo en su lista. Haymitch hace rato que está harto de la situación y ha empezado a quejarse.

-¿Qué más te da cómo sea? ¡Has vistos cientos, algunos habrá que te guste!
-He dicho que no. Tiene que ser perfecto para ella. Será el mejor día de su vida.
-Effie, por favor. Decídete en la próxima tienda, además, ¿no has pensado que tiene que ser ella la que elija?

Effie abre la boca para responderle pero la cierra y me mira. Se acerca a mi, me mira a los ojos, y luego mira en dirección a Haymitch.

-¿Algo interesante que te guste?
-Bueno, he visto algunos preciosos, pero no se los puede comparar con los de Cinna. Si estuviera aquí...
-¡Eso es! ¿Cómo no se me ha ocurrido antes? Tú- señala a Haymitch- luego hablo contigo. Katniss- me señala- ya tengo tu traje, no te preocupes. Y ahora vayamos a un sitio dónde venden las mejores pelucas que os podáis imaginar.

Haymitch y yo seguimos a Effie durante el resto de la tarde preguntándonos que será esa idea que se le ha venido a la cabeza al recordarle a Cinna. Vemos cientas de tiendas, entramos en muchísimos sitios, y apenas sí paramos para comer algo. El Distrito 8 es algo más grande que el 12, no mucho, pero lo es, y Effie parece conocer cada esquina con detalle. De vez en cuando, observo cómo hay gente que se nos queda mirando y no puedo evitar pensar que reconocen al Sinsajo. Agacho la cabeza a cada mirada que descubro y ando más deprisa para salir de allí cuanto antes.

Por la noche, después de un largo y agotador día, volvemos a la estación y cogemos el tren que nos llevará de vuelta al 12. Estoy tan cansada que ceno sólo una crema de verduras y me acuesto. Esta noche no hay pesadillas, pero tampoco otro tipo de sueños. Sólo hay oscuridad. Por la mañana me levanto algo tarde. Effie ya está haciendo cálculos en su libreta y Haymitch sigue acostado. Llegaremos a casa a primera hora de la tarde, así que aún me quedan unas cuantas horas aquí dentro.

-¿Cuándo podré ver mi vestido?
-Bueno, cuando te lo vayas a poner. ¿Sabes? Las invitaciones llegaron ayer, así que cuando lleguemos a casa nos pondremos a ponerles el nombre, meterlas en sobres y enviarlas a sus destinatarios.
-Effie, ¿no crees que vamos un poco rápido? Que yo sepa aún quedan semanas y...
-Si no hacemos cada cosa a su tiempo no dará lugar. Tu vestido es un imprevisto con el que no contaba pero quitando eso, haremos todo como está planificado.

Me dejo caer en una silla y escondo la cabeza entre los brazos. Odio controlar el tiempo de esta manera. Lo mismo le pasa a Haymitch, que se ve obligado a hacer todo cuanto dice Effie. No sé cómo puede estar soportando todo este viaje y todo lo que implica la boda al lado de esta mujer. Agradezco el trabajo que está haciendo Effie, pero tiene que comprender que nosotros trabajamos de otro modo. Haymitch deja un baso con licor en su interior cerca de mí y me mira asintiendo. Bebo lentamente el contenido que me quema la garganta en segundos, pero algo extraño sucede. Cuando apenas llevo un sorbo el olor del alcohol me tira para atrás y dejo el vaso enseguida.

-¿Qué pasa? Creía que eras de las mías- me dice algo burlón- ¿no puedes con algo tan fuerte?
-No, no es eso. No sé que me pasa- admito porque el licor, aunque no lo beba muy a menudo, es algo que me gusta.

Haymitch sigue bebiendo y yo miro extrañada mi vaso. Pasan la horas, nos sirven la comida y me tumbo en el sofá. Estoy bastante cansada con todo este viajecito, pero por suerte está apunto de acabar. Supongo que si Peeta estuviera aquí todo sería diferente, él haría algo para entretenerme. Al bajar del tren siento la brisa cálida del Distrito 12, con ese polvo negro por todas partes. Mi familia no nos espera como yo creía, así que me veo obligada a volver a casa sola, acompañada de los dos personajes que han realizado conmigo el viaje y que ahora se pelean por algo.

-¡Mama!- Sarah y Jaden corren a mi brazos cuando abro la puerta de la casa.

Entro y, mientras respondo a todas sus preguntas, me dirijo al salón dónde Peeta está escribiendo algo sobre unos papeles. Alza la cabeza y cuando me ve no puede evitar sonreír.

-¿Effie tiene tu vestido escondido en casa de Haymitch?-me pregunta.
-No-niega ella entrando después de mí-. Veamos esas invitaciones.

Pasamos toda la tarde con las mismas. Escribimos los nombre de gente del Distrito 12, desde la pareja que trabaja en la panadería de Peeta, hasta el alcalde, pasando por Sae la Grasienta, que ya es una completa anciana que apenas puede mantenerse en pie sin un bastón. Luego invitamos a otra gente que nos acompañó durante los Juegos y la rebelión: Plutarch, Paylor, Johanna, Annie, Enobaria, Beetee. Añado a Hazelle y todos sus hijos y las familias de éstos. Nos quedan pocos sobres cuando apuntamos los nombres de Octavia, Portia y Flavius.

-¿Tu madre, Katniss?- me pregunta Peeta y asiento cerrando los ojos.
-Gale- susurro.

No sé si está bien o no invitarlo, pero al fin y al cabo ha sido mi amigo durante mucho tiempo y creo que sería justo invitarlo, aunque no vaya a aparecer. Cojo un sobre y meto su invitación dentro.
¿Quién queda? Haymitch y Effie. Ya está. Bueno, alguna gente que conocí en el Distrito 13. Así que cojo las últimas invitaciones y escribo los nombres de la gente que van apareciendo por mi cabeza.

-Terminamos-digo con algo de euforia porque por fin voy a poder descansar.
-Mañana a primera hora haré que manden todas las invitaciones a sus destinatarios- dice Effie cogiendo todos los sobres y metiéndolos en mi bolsa de caza- ¿seguro que no se os olvida nadie?

Peeta y yo nos miramos pensado en toda la gente que pudiera venir a nuestra boda y que, lamentablemente, no van a poder acudir. En primer lugar Prim, y seguida de esta, Rue, Finnick, Madge, los padres de Peeta, mi padre, incluso Cato. Niego con la cabeza. Están todos los que pueden ir.

-Bien, mañana nos vemos. Descansad.
-Effie, ¿qué toca mañana?- se atreve a preguntar Peeta.
-Me llevaré a los niños aprobarse sus trajes- la miro sin comprender cuándo los ha comprado, debió de ser en una de las tiendas del Distrito 8, mientras Haymitch y yo hablábamos de ella porque no paraba de pasearse por todo el distrito-. Mandaré las invitaciones y vosotros deberíais pensar en el menú y la tarta- le guiña un ojo a Peeta.


Y sí, Peeta tiene pensado cómo va a ser la tarta. Me ha ensañado algunos bocetos de su idea, y encima dice que solo es una pequeña imagen de cómo será. Tiene pensado hacerla él con la ayuda de la pareja de la panadería. Me molesta que sea tan torpe que no pueda ayudale en su trabajo. Pienso en qué podría hacer yo. ¿Organizar un concurso de tiro con arco? ¿Pedir un cerdo asado y dispararle a la manzana que llevaría en la boca? Puede que pueda hacer algo más provechoso, como sentarme a admirar las maravillas que hace Peeta o... O dedicarle un canción a mi futuro marido. Sí, podría hacerlo, cantar delante de tanta gente para él. Utilizar uno de mis pocos talentos. Hablaré con Effie para ver qué podemos hacer. No es justo que Peeta haga de una tarta un paraíso mientras yo me cruzo de brazos.

Aún quedan muchas cosas que organizar. Tenemos que ver el sitio dónde lo haremos, aunque ya tengo una ligera idea. Supongo que Effie se encargará de darme vueltas por todo Panem si hace falta para escoger la mejor decoración. Y luego está el menú. Peeta ya me ha dicho qué quiere comer y estoy de acuerdo con él pero hay que encontrar a unos cuantos chefs que quieran preparar comida para tantas personas. Effie hará las llamadas. Además, hay algo que se me ha ocurrido, como un pequeño homenaje a Haymitch, pero es un secreto que solo conocerá Effie llegado el momento. Cuando llegamos a casa los niños están tumbados sobre el sofá, cansados. Estoy casi segura de que Effie le ha hecho desfilar con los trajes puestos durante horas. Haymitch está sentando en una silla, contemplando una hoja con algo de pasividad. Effie está a su lado mirando su libreta y asintiendo con la cabeza a lo que lee.

-Bueno, ¿qué tal el día?- pregunta Peeta sentándose junto a los niños.
-Cansando- responde Sarah.
-Aburrido- contesta Jaden.
-Se han portado muy bien- dice Effie- mira- me enseña su libreta y veo la programación de mañana.

Tengo que escribir los votos. Nunca se me ha dado bien decir cosas bonitas y apropiadas, declarar mis sentimientos en público. Pero es lo que toca, y sí, necesitaré un día entero. A Peeta, por el contrario, no le costará nada. Se puede decir, que incluso podría prepararlo el mismo día, o justo cuando tuviera que decirlos. Ojalá yo tuviera la capacidad que tiene él.
Effie y Haymitch se van a casa del mentor mientras nosotros cenamos. Nos vamos a la cama justo al terminar. Aunque no lo parezca estamos agotados, y eso que aún quedan muchos días y muchas cosas que hacer. Por la mañana Peeta me despierta y otro día comienza. Effie viene temprano y manda a Haymitch que se lleve a Peeta y que no aparezcan hasta la cena. Entonces, cuando estamos solas, comenzamos a pensar y pensar en posibles frases. Pero nada, la inspiración no está conmigo. Relleno muchos folios, hago miles de garabatos, escribo todo cuanto se me ocurre, pero no están a la altura. No describen todo lo que siento, todo lo que me gustaría plasmar. Effie intenta ayudarme, pero es imposible. Ella aún es más renegada que yo para estas cosas. Al final nos rendimos. Sabemos que por más que queramos, las palabras no nos van a salir.

-Ve pensado lo que sea hasta la fecha y si no se te ocurre nada, improvisa.
-Eso se me da aún peor que si tuviera mil años para prepararlo.
-Pues más te vale que te salga lo que sea para el momento. Habla de algún momento específico con él, algo que te hiciera cambiar tu forma de pensar, o de ser. Habéis pasado miles de momentos juntos, algo tendrás que decir.
-Podría decir muchas cosas, pero Effie, Peeta hará que todo lo que diga yo se queda muy por debajo.
Él tiene ese don, algo que jamás podré alcanzar yo. ¿Sabes? Puede que suene ridículo pero había veces en los Juegos, en la Gira de la Victoria, en el Vasallaje, incluso después de todo esto, en las que sus palabras eran el mejor consuelo para mí. Escuchaba su voz, su serenidad, y me calmaba. No sé cómo puede crear ese efecto que hace que todo el mundo quede embelesado con cada palabra. Lo admiro por ello. Y por su fuerza, por la ganas que le echa a las cosas. Por su valentía, por mantenerme con vida. Por no abandonarme jamás, y por luchar contra él mismo para mantenerme a su lado.
-Bien, ya lo tienes. Es perfecto, ¿por qué no dices todo eso? Te ha salido del corazón y es una descripción perfecta de Peeta. En vez de centrarte en tus sentimientos, podrías centrarte en él.
-Pero...- Effie me calla alzando la mano y me ordena que escriba.

Pasamos gran rato plasmando en el papel, no mis sentimientos, sino cómo veo a Peeta. Es mucho más fácil que describir lo que siento, porque al reflejar la personalidad de Peeta, también reflejo lo que significa para mí. Al final, quedan unas bonitas frases que no se asemejarán para nada a lo que Peeta prepare, pero que dejan claro muchas cosas.

-Bien, y ahora, antes de que lleguen los demás, me gustaría enseñarte algo.

Me coge del brazo y me lleva escaleras arriba hasta llegar a mi habitación. Hace que me siente en la cama y me explica con detalle todo lo que ha tenido que hacer para que llegase a tiempo, para encontrarlo y para traerlo. No sé muy bien a qué se refiere hasta que me dice que Cinna lo diseñó especialmente para la boda. Que ninguno de los vestido que me hizo iba a ser con el que me casase. Cinna quería algo mejor, un traje que describiera quién soy, que enseñara al mundo mi rebeldía. Mientras me cuenta todo esto no puedo parar de pestañear rápidamente. No sabía que existía un vestido totalmente secreto para el resto de Panem. Pero me alegro mucho de que Cinna pensara en todo y de ahora me pueda casar con un traje suyo. Debe ser increíble y espectacular.

-También tengo otra sorpresa, considéralo un regalo de bodas.

Effie se dirige a la puerta del cuarto de baño. Me mira y esboza un elegante sonrisa, una sonrisa que hace que el corazón me vaya más rápido. Sea lo que sea quiero verlo ya. Saber cómo es mi vestido y conocer la sorpresa que está detrás de esa puerta. Gira el pomo con lentitud y cuando la abre no distingo muy bien qué es lo que hay dentro. Entrecierro los ojos y abro la boca. Me levanto de un salto y tapo mi exclamación con las manos. El hecho es que sí que conozco la sorpresa. Cinna.
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Re: Los Juegos del Hambre: VENGANZA (continuación Sinsajo)

Mensaje por ...maria... el Dom 15 Jul 2012, 01:14

ME ENCANTA! Esta genial, eres una gran escritora. Me gustaria darte las gracias por hacer este gran trabajo, porque se lo que cuesta, creeme.
Yo tambien quede con ganas de mas historia y me parece muy bien que gente como tu continue la vida de los protagonistas, aunque algunos no lo hacen tan bien como tu Wink
Espero que sigas escribiendo esta fantastica historia como hasta ahora y si necesitas ayuda cuando hagas el blog o algo yo te puedo hacer publicidad por ahi.

Te doy de nuevo las gracias. Y espero con impaciencia el nuevo capitulo. Un saludo
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Re: Los Juegos del Hambre: VENGANZA (continuación Sinsajo)

Mensaje por Hunter K. Linus el Mar 24 Jul 2012, 03:33

Esta cabeza mía...
María muchas gracias ^^ Creé el blog hace dos semanas, pero se me olvido poner el link. Allí están estos dos capítulos y tres más.
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Re: Los Juegos del Hambre: VENGANZA (continuación Sinsajo)

Mensaje por annyelita el Miér 28 Nov 2012, 07:23

cual es el link del blog? necesit
o saber que pasa! la historia esta buena!
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Re: Los Juegos del Hambre: VENGANZA (continuación Sinsajo)

Mensaje por Glekka el Jue 06 Dic 2012, 12:54

oye amigo esta muy creativa tu historia felicidades de sacaste un 10 pero necesito saber maasss!!!!!!!!
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Re: Los Juegos del Hambre: VENGANZA (continuación Sinsajo)

Mensaje por emilia20 el Jue 20 Dic 2012, 14:29

por favor quiero saber mas, segui escribiendo
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Re: Los Juegos del Hambre: VENGANZA (continuación Sinsajo)

Mensaje por Lisya Lacht el Mar 02 Abr 2013, 00:11

Siguela, esta genial. Very Happy

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Re: Los Juegos del Hambre: VENGANZA (continuación Sinsajo)

Mensaje por Jaissel el Mar 11 Jun 2013, 09:05

Holaaa... Me encantaa como estas siguiendo la histooria me encantaria saber de tu nuevo bloggg pleaseee si alguien se entera me envian un correo jaisselperez@hotmail.com . Me encantaaaaa todo lo q escribes quede pegada con las historiaa desde que comence a leer.. Amo los juegos del hambre.. bounce Smile Very Happy
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Re: Los Juegos del Hambre: VENGANZA (continuación Sinsajo)

Mensaje por sam everdeen el Sáb 21 Jun 2014, 12:42

hola quisiera saber si seguiste la historia, cual es el link de tu blog tu historia me intereso mucho y ya busque en varios blogs pero no te encuentro espero que contestes este mensaje si te sigues conectando por aqui Very Happy
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Re: Los Juegos del Hambre: VENGANZA (continuación Sinsajo)

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